Fernando Vicente | El libre albedrío
51274
post-template-default,single,single-post,postid-51274,single-format-standard,edgt-core-1.1.2,ajax_fade,page_not_loaded,,vigor-ver-1.10, vertical_menu_with_scroll,smooth_scroll,transparent_content,wpb-js-composer js-comp-ver-4.12.1,vc_responsive,elementor-default

El libre albedrío

El libre albedrío

Hoy me gustaría proponeros una simple reflexión, expuesta de la manera más breve y sencilla posible.

 

Teniendo en cuenta que no podemos elegir cómo ni dónde nacemos, ni decidir cuándo moriremos, ¿cómo somos tan arrogantes de creer que gozamos de “libre albedrío” para cambiar cualquier cosa?

 

Si algo tan universal como nacer y morir no está ligado a nuestra voluntad, ¿no deberíamos ser mucho más humildes, y preguntarnos si lo que mueve a nuestro espíritu —y delimita nuestro destino— no depende realmente de algo que escapa a nuestra capacidad intelectual?

3 Comments
  • Andoni Pinedo
    Responder

    Haces mención a la arrogancia, pero junto con ella está la educación y la cultura que nos rodea. La cultura del lo material, de lo que vemos.
    Gracias por el artículo.
    Un saludo

    8 febrero, 2016 at 10:33 pm
  • Quique Bérniz
    Responder

    Yo creo que existe el destino. No sólo eso, sino que, siguiendo al gran Morin, podemos dividirlo en 2: el destino propio y el asociado, en sus múltiples variables. Lo que pasa es que el ser humano también tiene libre albedrío, pero tiene que ser consciente de ello, y eso sólo se consigue mediante el conocimiento. Esto se ve muy claramente en las cartas horarias, pues en muchas ocasiones hay varias salidas a una misma situación (no todas igual de buenas), no sólo una, lo que está claro si observamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Creo que la clave es no pensar en determinación sino en imbricación, pues aunque el destino nos ofrezca diversos caminos, no estamos siempre determinados a seguir uno de ellos, sino que en ocasiones podemos elegir. Ahí está la clave, en elegir correctamente respecto al orden natural, elegir la opción más eficiente entre las distintas opciones que se nos presentan.
    El problema es que mucha gente piensa que el destino es algo inamovible y ante lo que no se puede hacer nada, o en el otro extremo, piensan que el destino no existe. Y no son ciertas ninguna de las 2 afirmaciones. En ocasiones sí podemos elegir nuestro camino entre varias opciones; en otras no, pero esto se debe, en la mayoría de las ocasiones a elecciones anteriores incorrectas que nos llevan a un «callejón». Respecto a las personas que dicen que el destino no existe, la verdad es que me cuesta mucho creer que realmente piensen así, porque la experiencia de la vida nos dice todo lo contrario: el que se comporta como un irresponsable acaba en el 99% de los casos en una situación que no le es agradable, porque el mundo sigue su curso y no nos podemos salir de él.

    12 febrero, 2016 at 9:19 pm

Post a Comment