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EL NIÑO INTERIOR Y SU LUNA EN TAURO

 

EL NIÑO INTERIOR Y SU LUNA : SEGUNDA PARTE
Una parte esencial de nuestras vidas está condicionada por el amor. De todos es sabido, que a medida que avanzamos hacia la edad adulta y especialmente hacia la vejez, uno siente la necesidad de conectarse con las cosas que realmente le pueden ayudar a ser más feliz. Ese sentimiento interno no desaparece nunca, al revés, es retroalimentado constantemente desde temprana edad y hasta el final de nuestros días. Cada uno lo llevará lo mejor que pueda o sepa conectar con ese niño. Hoy os hablo de una de las 12 maneras de conectar con él.

LA LUNA EN TAURO: es conservadora, leal, sensual y se siente unida a la naturaleza. El signo de Tauro es el prototipo de la cruz fija, por eso para una Luna Tauro la expresión espontánea de los sentimientos es sólo posible con ciertas reservas. Sin embargo, tiene un buen instinto para los valores reales y maneja sus sentimientos con criterios económicos, ofreciéndolos solamente a quien cree que lo merece. Las personas con la Luna en Tauro son perseverantes, resistentes y construyen todas sus relaciones sobre una base sólida y segura. En un ambiente de confianza reaccionan a los asuntos sentimentales de manera libre y abierta, pero en un entorno extraño se comportan de forma reservada. Cuando todo está asegurado y en orden conforme a lo previamente acordado, desarrollan incluso fuertes sentimientos sensuales de afecto, belleza y arte amoroso. Con Venus como regente, la Luna Tauro aspira intensamente a la armonía, el disfrute de placeres y la unión con la naturaleza. La Luna Tauro tiene también la capacidad de crear entornos plasticamente artísticos. Las personas con la Luna en Tauro anhelan una seguridad permanente y se sienten mucho más seguras cuando tienen su propio hogar. Saben cuidar muy bien de sí mismas. Como les gusta cuidarse y tienden a llevar un modo de vida natural, raramente se las encuentra trabajando excesivamente para evitar que su energía se agote demasiado rápido. Muchas veces creen que deben limitarse para que no ocurra nada desagradable. Se contienen hasta que tienen la certeza de que sus sentimientos serán correspondidos. Si se las quiere inducir a hacer algo con prisas o a realizar algún cambio rápido, pueden reaccionar de una forma extremadamente testaruda. Si se las provoca, se defienden con furia. Cuando su relación está en peligro, se sienten intranquilas y deprimidas. Entonces se vuelven celosas, se imaginan lo peor y el miedo a la pérdida se acrecienta.

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